ANTOLOGIA VOYEUR

ANTOLOGIA VOYEUR. ANTOLOGÍA DE RELATOS ERÓTICOS.

Editorial:
EDICIONES IRREVERENTES
Año de edición:
ISBN:
978-84-16107-31-5
Páginas:
238
Encuadernación:
Otros

Vivimos en la época más Voyeur de la historia de la humanidad. El desnudo se nos presenta allá donde miremos, en Internet, en las playas, en el arte, en las fiestas, en las zonas turísticas low cost. Mujeres desnudas se ofrecen en directo a través de la cámara del ordenador de sus casas; las páginas web más visitadas están repletas de fotos de chicas desnudas y millones de hombres las contemplan desde su soledad, desde su oscuridad. Y eso es para siempre, porque ahora las imágenes ya no mueren, están condenadas a circular eternamente por Internet. Nunca el Voyeur tuvo tanto placer al alcance de su mano.

Ante el cambio en la percepción del Voyeur, se planteó el nacimiento de este libro, en el que se recogen relatos de autores clásicos como Pierre de Bourdielle, Charles Derennes, Henri Barbusse, Felipe Trigo o Pierre Louÿs. Junto a ellos hay destacados autores contemporáneos de España, Venezuela y Colombia, como Antonio Gómez Rufo, Pedro Antonio Curto, Anunciada Fernández de Córdova, Carolina Sánchez Molero, Félix Díaz González, Abel Bri, Álvaro Díaz Escobedo, Juan Guerrero Sánchez, Rosa Serrano, Pablo Solares Villar, Nelson Verástegui, Sara García Perate, Francisco José Segovia Ramos, Manuel A. Gala de Río, Luis Soler Dauchy y Miguel Ángel de Rus que muestran diversas formas de entender este tipo de placer solitario, desde las más elevadas hasta las más libertinas. Exhibicionistas y voyeurs se dan cita en playas, ventanas, áticos, cámaras de fotos, trenes, calles, jardines, incluso en el cementerio de Père Lachaise o en la presencia efímera de una imagen de televisión.

En la actualidad, ha muchas webs especializadas en erotismo que tienen su apartado para relatos eróticos en el que sucede lo mismo, sean webs en español, inglés o francés; los relatos voyeurs se presentan casi siempre como experiencias propias: chicas que muestran sus senos en la playa por primera vez, novios que disfrutan al ver a su novia desnuda entre sus amigos, incluso hombres que tras años de matrimonio necesitan mostrar desnudas a sus esposas para reavivar la pasión. El Voyeur disfruta de la visión chica que se desnuda en público por primera vez o de la visión de la mujer madura, pero en no pocas ocasiones, esa contemplación va más allá. El lugar preferido de la mujer para ser vista desnuda es la playa, lugar que suele estar repleto de gente, por lo que la exhibición puede ser controlada. Es difícil que el hombre se acerque a ella con testigos, y si se acerca, puede ser fácilmente rechazado. Así puede mostrarse sin miedo. Y en esa promiscuidad multitudinaria, el tímido es feliz; contempla cuerpos desnudos sin compromisos, sin miedo al rechazo. Todas se le ofrecen y puede gozar de su fantasía. La playa es el burdel de otras épocas, el lugar en que acceder al cuerpo de la mujer, sea joven y adulta, soltera o casada, todas ellas son contempladas en su desnudez y gozadas por el observador. Es en esta época de exhibiciones y contemplaciones, en la que la literatura voyeur se expande más que nunca. Mujeres desnudas se ofrecen desnudas a través de la cámara del ordenador de sus casa, millones de hombres las contemplan desde su soledad, desde su oscuridad. Y eso es para siempre, porque ahora las imágenes ya no mueren, están condenadas a circular eternamente por Internet. Nunca el Voyeur tuvo tanto placer al alcance de su mano.

Ante el cambio en la percepción del Voyeur, se planteó el nacimiento de este libro, en el que se recogen diversas formas de entender la contemplación gozosa a través de los tiempos.

Los relatos y las elegantes imágenes del interior incitan al lector a retener la mirada en cada página.