ARTE DE PERDER Y OTROS POEMAS EL

ARTE DE PERDER Y OTROS POEMAS EL

Editorial:
PRE-TEXTOS
Año de edición:
Materia
poesía española o hispanoaméricana
ISBN:
978-84-15894-91-9
Páginas:
288
Encuadernación:
Rústica
Colección:
LA CRUZ DEL SUR

Mirta Rosenberg nació en Rosario, Santa Fe, Argentina, el 7 de octubre de 1951. Es autora de los libros de poemas Pasajes (1984), Madam (1988), Teoría sentimental (1994), El arte de perder (1998) y El paisaje interior (2012). En El árbol de palabras. Obra reunida 1984/2006 (2006) recogió su obra poética entre esas fechas.
Reside en Buenos Aires, donde ha organizado su vida profesional en dos campos: el de la traducción (entre otras, a ella se deben traducciones de Emily Dickinson, Katherine Mansfield, Marianne Moore, D. H. Lawrence, Joseph Brodsky, Anne Sexton o Ted Hughes, así como el Enrique IV de Shakespeare dentro de la colección "Shakespeare por escritores" publicada por el Grupo Editorial Norma); y el de la edición, (creó el sello "Bajo la luna" -precedente del actual sello del mismo nombre-, donde aparecieron libros de Arturo Carrera, Liliana García, Katherine Mansfield, Mercedes Roffé o Diana Bellesi; y perteneció al consejo de dirección del ya mítico Diario de Poesía). En 2003 recibió la beca Guggenheim
en poesía, en 2004 el diploma al mérito Konex por su labor en traducción literaria y en 2013 el premio José Pedroni, de la provincia de Santa Fe, por su libro El pasaje interior.

Esto es un árbol. La raíz dice raíz,
rama cada rama, y en la copa
está la sala de recibo
de un mirlo que habla.

La mesa donde escribo
-una fiesta de solteras-
está hecha de madera de ese árbol
convertida por el uso y por el tiempo
en la palabra mesa.

Es porque da frutos que caen
y por el gremio perenne de sus hojas
que se renueva el árbol
y que existe la palabra árbol:

aunque a veces el bosque
lo oculte a la vista, lo contiene
el árbol en la palabra árbol.

Y no es que éste sea un poema abstracto.
Es que las palabras se repiten entre sí
por el sentido: son solteras y sociables
y de sus raíces crece un árbol.


«La consecuencia», de Mirta Rosenberg