FELICIDAD ES DE COLOR SANDÍA LA

FELICIDAD ES DE COLOR SANDÍA LA

Editorial:
PUNTO ROJO LIBROS
Año de edición:
Materia
Cuentos y relatos
ISBN:
978-84-16274-39-0
Páginas:
360
Encuadernación:
Rústica

Si alguna vez tuviste la sospecha de que, entre lo cotidiano y bajo la piel del mundo, se movía la magia de una realidad distinta, aquí tienes la prueba. La mayor parte de este libro está confeccionada de pequeños textos que, por lo general, ocupan una página. Los hay dulces, extraños, curiosos, divertidos, surrealistas, fuertes, amargos, con virutas de maíz... Además, y esto me encanta decirlo, te invadirán como un chorro de pompas de jabón aterrizando en tu cocina. Lo que descubras en cada uno de estos microtesoros, será lo que escondí para ti. * * * A modo de aperitivos: LA VIDA DE LAS COSAS Recuerdo el día que llegamos a esta casa, hace ya unos meses. Nos colocaron sobre la alfombra, y allí pasamos la noche. Por la mañana, recorrimos el baño, la cocina y la terraza; donde estuvimos un ratito al sol. Ese día, conocimos al cartero, al repartidor de leche y el pisito del vecino de al lado; por cierto, vaya lujo de baldosas. Sin embargo, hoy estoy muy triste. He perdido a mi compañera. Salió disparada por la ventana en una noche de lujuria y desenfreno y no sé qué habrá sido de ella. Y, ahora, temo que se deshagan de mí, y lo comprendo: ¿para qué sirve una zapatilla solitaria del pie izquierdo? LO QUE SÉ DE TI No te lo he dicho; pero, en un descuido, bebí de tu copa y ahora conozco todos tus secretos. Sé, por ejemplo, que te gusta esperar a la luna en el balcón, cuando el cielo se acicala de rojo nostalgia y las montañas se destiñen entre borrones de nubes; y que escribes poesía para seducir a las chicas. También sé que adoras el cine, saltar en los charcos, merendar en el parque y el helado de turrón. Que lees a Chéjov, y que todo lo sencillo te resulta sorprendente. Además, tienes una marca de almíbar al final de la espalda, y una constelación de pecas en el pecho. Ya ves, con un sorbo de tu copa, todo lo que he descubierto. Y ahora pienso: ¿cómo encontraré el camino a casa el día que me emborrache de ti?