MUERTE A LA CARTA

MUERTE A LA CARTA. 50 FAMOSOS SUS ULTIMAS CENAS RECETAS

Editorial:
POE BOOKS
Año de edición:
Materia
Cocina
ISBN:
978-84-943301-0-0
Páginas:
226
Encuadernación:
Rústica
Colección:
POE BOOKS

«Muerte a la carta», escrito por Eric Frattini y el chef Andrés Madrigal, es un libro «morbogastronómico», en palabras del primero. Una definición que le viene como anillo al dedo a esta obra que recopila las últimas cenas de cincuenta famosos, de Jesucristo a Juan Pablo I, de Marilyn Monroe a James Gandolfini, de Alejandro Magno a Sadam Husein, de la tragedia del Titanic a los atentados contra las Torres Gemelas. Un recorrido histórico (los personajes aparecen en el orden en el que murieron) que abarca 2.336 años de últimas cenas. En cada uno de los cincuenta capítulos, Eric Frattini relata con minuciosidad los gustos gastronómicos de los personajes, así como sus últimos momentos de vida y las causas de su fallecimiento. Después, el chef Andrés Madrigal coge los fogones literarios y presenta la receta (o su particular adaptación de ésta) de uno de los platos presentes en el fatal menú. «Busqué muchos cocineros hasta que di con Madrigal, que le encanta la historia, le encanta la gastronomía y le encanta la historia de la gastronomía. Además, ya había escrito otros libros y sabe lo que es. Ahora está en Panamá, donde acaba de abrir un restaurante, y con una paciencia infinita ha recreado y adaptado todas las recetas y les ha hecho él mismo las fotos. Una maravilla», apunta Frattini. Para demostrar la gran maestría del chef, el escritor pone un ejemplo: «El caso de Adolf Eichmann, jefe de operaciones de la deportación de tres millones de judíos a los campos de exterminio, fue un auténtico reto. En su última noche en la prisión israelí de Ramla pidió exclusivamente una botella de vino. Le pregunté a Andrés, ¿qué hacemos con esto? El contestó: “No te preocupes, voy a hacer un granizado de vino tinto’’». «Muerte a la carta» también cuenta con el prólogo de Juan Echanove. «Es un texto tan magnífico que, bromeando, le dije a Juan que íbamos a hacer una presentación solo del prólogo», apunta el autor.