SUSURROS DE LA GUERRA LOS

SUSURROS DE LA GUERRA LOS

Editorial:
ALIANZA EDIT (34)
Año de edición:
Materia
Narrativa de viajes
ISBN:
978-84-9104-247-1
Páginas:
424
Encuadernación:
Rústica

El 9 de septiembre de 2001, en un remoto lugar de Afganistán, dos terroristas de Al-Qaeda, que se hacían pasar por periodistas, acabaron con la vida del legendario comandante afgano Ahmed Shah Massoud, "el león del Panjshir"; atentado del que su íntimo amigo y asesor político Masood Khalili fue el único superviviente. El comandante Massoud combatía en aquellos momentos a los talibán como antes hizo contra el invasor soviético. Con su muerte, Bin Laden y su organización se garantizaban un lugar donde refugiarse. Dos días después tuvieron lugar los atentados del 11-S que cambiaron el mundo para siempre.
Todo empezó mucho antes, con la invasión soviética de Afganistán en las Navidades de 1979 y la lucha que distintas facciones de la sociedad afgana emprendieron contra el invasor. En 1986, Khalili emprendió desde Pakistán un viaje por todo el país para organizar la sublevación popular que pudiera acabar con la invasión soviética en una guerra de guerrillas liderada por Massoud.
En " Los susurros de la guerra " , Khalili nos relata las aventuras de este viaje, atravesando pueblos, valles y montañas, con peligros de todo tipo siempre al acecho. Nos lo cuenta en forma de diario dirigido a su esposa, Sohaila, a la que añora al igual que a sus dos hijos, aún pequeños. A través de sus páginas, reflexiona sobre la libertad, la justicia, la pobreza, la miseria, la soledad..., sobre el drama de la guerra. Nos describe sus alegrías, inquietudes y tristezas; así como las de los compatriotas con los que se cruza durante su periplo, en su mayoría refugiados, que transitan por sus páginas como si de personajes de una novela se tratara.
La sensibilidad de la pluma de Khalili nos transporta a un Afganistán diferente, desconocido, alejado de la imagen estéril y desértica que de él tenemos; mientras nos acerca al dolor de su pueblo mostrándonos, a través de sus propios pasos, que la guerra nunca es el camino.