DIARIO DE UN APRENDIZ DE FILOSOFO.

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NOTAS SOBRE MAGIA RELIGION Y CIENCIA

DURAN MANUEL

17,00 €
IVA incluido
Editorial:
RENACIMIENTO EDITORIAL
Año de edición:
2007
Materia
Periodismo articulos
ISBN:
978-84-8472-180-2
Páginas:
288
Encuadernación:
Rústica
Colección:
BIBLIOTECA DEL EXILIO

Disponibilidad:

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  • LIBRERÍAS PICASSO - GRANADADisponible en 1 semana
17,00 €
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Manuel Durán (el nombre completo es Manuel Durán Gili) nació en Barcelona el 1925, en una familia liberal y republicana. Sus abuelos y sus padres creían en una España abierta a la libertad y la democracia, razón suficiente para pasar al exilio en 1939, más aún cuando su padre, abogado ilustre y miembro de la Generalitat (era el Procurador General de Catalunya) había firmado la sentencia de muerte del General Godet, que inició la rebelión franquista en Catalunya. Su familia consigue pasaje en un buque portugués, el Nyassa, con rumbo a México donde, en su formación, algunos de sus mejores maestros son también republicanos exiliados en México, como Joaquín Xirau, José Gaos, Eduardo Nicol y Manuel Pedroso. Obtiene un doctorado en Lenguas y Literaturas Romances en la Universidad de Princeton, con una tesis dirigida por el gran humanista, filólogo e historiador Américo Castro. Tras seis años como profesor adjunto en el Smith College, en Northampton, Massachusetts, pasa a la Yale University, en New Haven, Connecticut, en 1960, donde desarrolla una larga carrera como catedrático, jefe de estudios graduados y jefe del Departamento de Español y Portugués. La lista de los libros y artículos publicados por Manuel Durán es larga, y forma parte de este libro. Incluye estudios monográficos sobre autores españoles del Siglo de Oro, tales como Cervantes, Luis de León, Quevedo, Calderón, sin olvidar al pre-renacentista Marqués de Santillana, y autores modernos como García Lorca, Ortega y Gasset, Cela, Goytisolo y Carmen Martín Gayte.

Manuel Durán (Barcelona, 1925). Nació en una familia liberal y republicana. Sus abuelos y sus padres creían en una España abierta a la libertad y la democracia, razón suficiente para pasar al exilio en 1939, más aún cuando su padre, abogado ilustre y miembro de la Generalitat (era el Procurador General de Catalunya) había firmado la sentencia de muerte del General Godet, que inició la rebelión franquista en Catalunya.
A los 14 años de edad, ocupada Barcelona por las tropas franquistas, Manuel Durán fue encarcelado por la policía de Franco. Liberado más tarde, pasa a Francia siguiendo a su familia, una Francia que pronto conocería la guerra, la derrota ante el ejército nazi, y la creciente intervención de la Gestapo en todo el territorio de aquel país. Su familia consigue pasaje en un buque portugués, el Nyassa, con rumbo a México, a través de un Atlántico surcado por submarinos alemanes, uno de los cuales intenta desplazarse debajo del Nyassa, provocando una batalla naval con aviones ingleses y bombas de profundidad. En México sigue sus estudios, termina un bachillerato en el Liceo Franco-Mexicano, cursa la carrera de Leyes y al mismo tiempo la de Filosofía y Letras. Algunos de sus mejores maestros son también republicanos exiliados en México, como Joaquín Xirau, José Gaos, Eduardo Nicol y Manuel Pedroso. De ellos -y también de su padre y su madre- aprende a pensar por cuenta propia, a no confiar demasiado en lo que la tradición ha establecido, a no llegar a conclusiones apresuradas, y a fin de cuentas a usar el sentido común, que es menos común de lo que creemos.
Trabaja algún tiempo como intérprete diplomático simultáneo en las Naciones Unidas y sus distintas dependencias tales como la Unesco, la Organización Mundial de la Salud, la Unión Internacional de Telecomunicaciones, etc. Se casa con Gloria Bradley, norteamericana, profesora universitaria y novelista distinguida, que ha publicado diversas novelas en México y en Estados Unidos. Estudios de post-grado en la Sorbona. Obtiene un doctorado en Lenguas y Literaturas Romances en la Universidad de Princeton, con una tesis dirigida por el gran humanista, filólogo e historiador Américo Castro, y habiendo seguido cursos con otro gran exiliado, D. Vicente Llorens. Tras seis años como profesor adjunto en el Smith College, en Northampton, Massachusetts, pasa a la Yale University, en New Haven, Connecticut, en 196o, donde desarrolla una larga carrera como catedrático, jefe de estudios graduados y jefe del Departamento de Español y Portugués.

La lista de los libros y artículos publicados por Manuel Durán es larga, y forma parte de este libro. Incluye estudios monográficos sobre autores españoles del Siglo de Oro, tales como Cervantes, Luis de León, Quevedo, Calderón, sin olvidar al pre-renacentista Marqués de Santillana, y autores modernos como García Lorca, Ortega y Gasset, Cela, Goytisolo y Carmen Martín Gayte. No ha olvidado nunca el aspecto esencial del hispanismo en el continente americano, dedicando un libro a la poesía de Neruda y numerosos ensayos a la obra de Octavio Paz y la narrativa de Juan Rulfo, entre otros.
Manuel Durán ayudó a fundar la North American Catalan Society, que ha estimulado los estudios acerca de la cultura catalana en Estados Unidos y Canadá, y fue Presidente de la misma durante varios años; y junto con el Prof. Roca-Pons fundó la revista Catalan Review, de la que fue redactor en jefe durante largo tiempo. Su labor como historiador, crítico y promotor de las culturas hispánicas ha sido premiada con la prestigiosa Beca Guggenheim y con la medalla y Orden de Isabel la Católica, con el grado de Comendador.
Hoy, Manuel Durán y su esposa Gloria, pasan la mitad del año en su casa cercana a la Universidad de Yale pero rodeada de bosques (cada día salen ciervos del bosque y se comen las flores del jardín) y la otra mitad en un condominio frente a la bahía de Tampa, que Manuel surca con frecuencia en su barco de vela, cuyo mástil enarbola la bandera tricolor de la República del 31 y las cuatro barras rojas sobre fondo amarillo de la bandera catalana. En su biblioteca privada puede verse la reproducción de una litografía de Goya, ya anciano y exiliado en Burdeos, y que es el autorretrato del gran artista español disfrazado de Padre Tiempo, con una guadaña y un farol, y al pie un lema que Manuel Durán, a los 82 años de edad, hace suyo: «Todavía aprendo».

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