SOLUCION SALINA

SOLUCION SALINA

VASSI MARGO

14,00 €
IVA incluido
Editorial:
TUSQUETS EDITORES
Año de edición:
1996
Materia
Narrativa erótica
ISBN:
978-84-7223-934-0
Páginas:
264
Encuadernación:
Rústica
Colección:
SONRISA VERTICAL

Disponibilidad:

  • LIBRERÍAS PICASSO - ALMERÍADisponible en 1 semana
  • LIBRERÍAS PICASSO - GRANADADisponible en 1 semana
14,00 €
IVA incluido
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Difícilmente, en un país tan puritano como Estados Unidos,

un escritor que se dedica exclusivamente a escribir novelas eróticas y ensayos

sobre sexo puede cosechar entre el público, y en la prensa, elogios semejantes

a los que recibe Marco Vassi.

Autores como Nabokov, Norman Mailer e incluso Saul Bellow, tan poco «sospechoso» de

este tipo de aficiones, lo han situado en la categoría de maestro del género. Los especialistas consideran que Vassi es en la segunda mitad del siglo

XX lo que Georges Bataille fue en la

primera, con la diferencia radical de que el acercamiento de Bataille al sexo partía de una teoría

con raíces en el movimiento surrealista francés y en el psicoanálisis, y Vassi, en cambio, hunde su conocimiento

en la experiencia vivida, en la praxis del sexo, por así decirlo, a partir de

la llamada revolución sexual de los años sesenta.



 



Al igual que en Las comedias eróticas (La sonrisa

vertical 68), que publicamos en 1990, Vassi

vuelve aquí a sondear en las ruinas de un mundo en extinción en el que sus

personajes -y en particular el protagonista- aparecen como hermosos salvajes

liberados de la locura que ensombrece una sociedad para él en descomposición.

Se mueve en un mundo donde impera la sensualidad en estado puro y deja que su

cuerpo y sus instintos le conduzcan a donde quieran llevarle, mucho más allá de

lo imaginable, hasta las últimas consecuencias. No es de extrañar, pues, que en

las páginas de La solución salina encontremos esta contundente afirmación:



 



«A pesar de tanta literatura y tanta propaganda, a pesar

de mi propia formación contraria a todo ello, el sexo no es para mí un asunto

de identidad. Cuando bajo la mirada y contemplo el ansioso culo que se agita,

cuando disfruto cada instante del excelso contacto con el ser humano que menea

ese culo y cuando siento mi polla exultar de felicidad por la belleza de

nuestra danza, no me importa en absoluto saber el nombre de la otra persona. Ni

siquiera me importa el mío. El éxtasis no tiene nombre».

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